En apenas 20 minutos, cruzando la Sierra de Cantabria,
dejarás atrás el paisaje verde, montañoso, húmedo y frondoso, propio
del clima altántico, para sumergirte en la llanura multicolor y
pseudomediterránea de la Rioja Alavesa, donde se
cría el mejor vino de la tierra. Un placer para la vista y para
el paladar. Entre olivos centenarios, villa históricas y bodegas
tradicionales, pura arquitectura de autor, como las bodegas Marqués
de Riscal, del aclamado autor del Guggenhein, Frank
Gerhy; Ysios, de Santiago Calatrava; Cune,
de Philippe Mazières; o Baigorri,
de Iñaki Aspiazu, donde el diseño más sofisticado
y la leyenda de sus caldos se dan la mano.
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